Para conocer la historia de la automoción española y reflexionar sobre nuestro mundo a partir de pequeñas maquetas de vehículos a escala 1/87

viernes, 30 de junio de 2017

Volvo L150C "Lubasa"

En el peculiar mundo de los vehículos a escala, hay modelos reales que pueden tardar décadas en ser reproducidos en minatura, o directamente no serlo nunca, mientras que hay maquetas cuyos modelos originales pueden resultar inéditos para uno también durante décadas.

Algunos de los juguetes favoritos de mi infancia fueron, como no, las miniaturas que Joal realizaba de diversos tipos de maquinaria de obras públicas. Curiosamente, los modelos que esta marca reproducía solían corresponder con máquinas que no eran las que yo solía ver en las numerosas obras que por entonces se llevaban a cabo en mi barrio y, viceversa, esas máquinas que tantas veces contemplaba a diario nunca se hacían un hueco en el catálogo de la marca alicantina. Era esta una realidad que, ciertamente, me disgustaba, y que mi padre -supongo que algo hastiado de mi cantinela- atribuía a complejas cuestiones de licencias y patentes que a mí todavía se me escapaban.

La cuestión es que Joal cerró sin reproducir algunas de las máquinas cuya contemplación constituyó uno de los mejores entretenimientos de mi infancia (sí, de niño me gustaba mirar obras, así que si alguna vez llego a viejo supongo que alcanzaré nivel hooligan). Eran las excavadoras Poclain 75 y 90, Guria 520 y O&K MH5, las mixtas JCB 3CX y 3D, las Case 580 G y K, o las cargadoras CAT 930, acompañadas, por supuesto, por todo tipo de camiones basculantes, grúas y hormigoneras sobre bastidores Pegaso y Barreiros.

Sin embargo, el catálogo de Joal se componía de misteriosas máquinas de marcas exóticas que no había visto en mi vida: excavadoras Akerman, dumpers Euclid, cargadoras Michigan y cosechadoras New Holland. De las marcas conocidas, como JCB, no había más que extrañas miniexcavadoras y cargadoras telescópicas, y cuantas novedades salían no hacían sino -salvo contadísimas excepciones- abundar en la misma dirección. Se salvaban, eso sí, algunos modelos, como la CAT 225 y 920, y casi acertaron cuando, ya bien entrados los 90, les dio por reproducir la JCB 4CX. ¡Pero no la 3CX!

Sí que es cierto que, en algunas ocasiones, cuando me llevaban de excursión, me encontraba de casualidad con máquinas que me resultaban familiares, pues ya las había conocido primero en miniatura: las mencionadas cargadoras telescópicas JCB 528, las cargadoras JCB 435 de cabina avanzada, o la mixta articulada Volvo EL70.

Caso similar fue el ocurrido con las cargadoras Volvo-BM, que no descubrí en la vida real hasta muchos años después, cuando ya se denominaban simplemente como Volvo. Y creo que es el recuerdo de aquel juguete (y no del modelo real) lo que me llevó a adquirir la L150C que protagoniza esta entrada.

En otra ocasión, hablando de la Volvo BL71, se comentó brevemente la evolución histórica de la división de maquinaria de este fabricante sueco, así como de su gama de palas mixtas. En estas líneas, en cambio, voy a centrarme en las cargadoras de ruedas. Como el resto de fabricantes, BM-Volvo se inició en este segmento con máquinas hidráulicas no articuladas, es decir, con ruedas traseras directrices y los brazos de la cuchara situados en la trasera de la cabina, montada esta sobre el eje delantero dotado de grandes ruedas. El primero de ellos fue el modelo H-10, de 1954, desarrollado por BM. Con la absorción en 1960 de la firma Arvikaverken se dio un impulso a la fabricación de cargadoras, trasladándose a aquella factoría la producción de la también adquirida marca Parca, de cargadoras de ruedas directrices y brazos situados por delante de la cabina, en una disposición mucho más moderna que las antiguas BM.

De esta manera, a lo largo de la siguiente década la gama fue evolucionando con los modelos de la serie LM. En 1970 apareció la primera cargadora articulada, la LM 845, seguida posteriormente por otros modelos de capacidad superior. Con el cambio de nombre del grupo a Volvo-BM, en 1977 se presentó la serie 4000, con numerosas mejoras tecnológicas, que daría lugar a finales de los 80 a la actual serie L, basada en los modelos más pequeños del fabricante estadounidense Clark Michigan.

En resumen, la gama de cargadoras Volvo es el resultado de la constante expansión del grupo, que fue adquiriendo a lo largo de las décadas diferentes marcas y adoptando sus productos y soluciones tecnológicas. Sólo a medida que el fabricante sueco fue haciéndose con el control total del grupo, la gama se fue racionalizando, hasta llegar a la situación actual.

En cuanto al modelo L150, su primera generación fue producida entre 1991 y 1995, y se basaba en una cargadora original Michigan. Con una tara de 21 toneladas, estaba dotada de un motor Volvo de 310 CV y la capacidad de su cuchara oscilaba entre los 3,5 y 6,5 m3. En 1995 dio paso a la segunda generación, denominada L150C. Sus características son:
Volvo L150C
Tara: 21.900-25.800 Kg.
Motor: Volvo TD 130 KCE
Cilindrada: 9.600 c.c.
Potencia: 345 CV
Capacidad cuchara: 3,5-12 m3

A partir del año 2000, la L150 ha seguido fabricándose en sucesivas generaciones (D, E, F, G) hasta llegar a la actual L150H.

La maqueta
Realizada a partir de la referencia 13040 de Motorart, comercializada en un coleccionable. En general presenta un buen acabado de detalles, si exceptuamos las ruedas, de una anchura absolutamente desproporcionada. No obstante, se ha detallado con calcas y simulado algunas zonas de desgaste en la cuchara o las esquinas.
Maqueta: Volvo L150C
Fabricante:Motorart
Año: 2012

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